La boda en la Hacienda Zorita de Salamanca de Kate e Iñaki

Cuando recibí un mail de Iñaki diciendo que quería que fuera la fotógrafa de su boda en la Hacienda Zorita de Salamanca me hizo muy feliz. Iñaki y yo nos conocimos en Madrid mientras estudiábamos el Máster MAPA en la escuela LENS, por lo que formar parte de su boda fue para mí todo un orgullo.

Una boda al aire libre en la Hacienda Zorita

​»Ella ha sido un ángel para mi y el amor ha sido lo que me ha salvado, no podría explicarte cómo pero se que ha sido así…»

Esas palabras son con las que Iñaki me presentó a Kate en su primer email, y es que su boda en Salamanca no fue de casualidad. Kate es de Nueva York e Iñaki de Madrid. Se conocieron en la calle Huertas, en el bar donde él trabajaba mientras ella visitaba la ciudad. Y, tras conocerse, se enamoraron. Cuando apenas llevaban tres meses juntos y estando ya locos el uno por el otro, a Iñaki le detectaron una enfermedad muy grave. Un año después, tras pasar unos meses muy complicados y tras recuperarse casi milagrosamente de la enfermedad, deciden casarse para celebrar que el amor es lo que le ha salvado. ¿No es maravilloso?

Invitaron a sus familiares y amigos más cercanos a un fin de semana de relax y desconexión en una bodega de Salamanca. La Hacienda Zorita fue testigo de ese momento tan importante para ellos, de la celebración por todo lo alto del amor y la VIDA. Así, en mayúsculas.

Mientras Kate se preparaba en una de las villas de la finca con sus mejores amigas, Iñaki hacía lo mismo en la villa de al lado con su hermano y su mejor amigo. Para la ocasión, ella eligió un sencillo y romántico vestido de novia de Sarah Seven, una firma americana que dejó a todos maravillados. Por su parte, Iñaki quiso lucir para este día tan especial un traje azul marino con chaleco y corbata de Hugo Boss.

Tanto la ceremonia como el cóctel fueron al aire libre, amenizado por un grupo de música y es que la música en directo, una copa de vino y un atardecer bonito es lo que más apetece para una tarde de julio. El siguiente paso fue celebrar el banquete en la sala de barricas de la Hacienda Zorita, un lugar mágico para una boda rústica. El broche final a un día mágico fue una fiesta por todo lo alto en la capilla de la finca, con un DJ amenizando la noche y poniendo temazos desde el altar.

Chicos, mil gracias por contar conmigo para vuestro gran día y que sigáis brindando una y mil veces por el amor y la vida.