La boda en el Palacio de Saldañuela de Cris y Héctor

Podría empezar directamente hablando de Cris, Héctor y su boda en el Palacio de Saldañuela, pero no os podríais imaginar ni de lejos lo que de verdad fue esta boda. Que se quieren no hay duda, solo hace falta verles. Que son más grandes que todo, es fácil de saberlo estando apenas unos minutos con ellos.

Los conocí en La Central de Callao una tarde de otoño y la conexión fue instantánea. Cris y Héctor son de esas personas que dejan huella, que aparecen siempre con una sonrisa y que lo hacen todo muy, muy fácil.

Boda en el Palacio de Saldañuela

A pesar de vivir en Madrid, Burgos formó parte del primer capítulo de sus vidas tras el sí, quiero. La Iglesia de San Gil Abad y el Palacio de Saldañuela fueron testigos de algo que deseaban con todas sus fuerzas.

Los preparativos de Cris empezaron en el Hotel Rice Palacio de los Blasones. Para la ocasión, eligió un precioso vestido de novia de Basaldúa y unos zapatos de la misma marca. Silvia de Virginia Melón fue la encargada del maquillaje y el peinado, y lo que en un inicio fue un moño bajo con un tocado de flores preservadas de la Floristería Palmero (encargados también del ramo y la decoración floral de la boda), dio paso a una larga trenza a la hora del baile. Por su parte, Héctor se decantó por un traje de cuadros de la sastrería Pugil, completando su look de novio moderno con un chaleco, unos tirantes y una corbata de pájaros de Gucci.

Lo suyo fue una ceremonia religiosa en la Iglesia de San Gil Abad, en pleno centro de Burgos y, tras esta, se subieron a la furgoneta que Cris alquiló a modo de sorpresa para continuar con el cóctel, el banquete y la fiesta en el Palacio de Saldañuela.

Siempre afronto cada boda como si fuera la primera, con los nervios que tenía la primera vez. Pero encontrarme con parejas como esta hace que me sienta orgullosa de haber cogido este camino.

Gracias una y mil veces, chicos. Y que el fin del mundo os pille siempre bailando.