La boda en Benavente al aire libre de Laura y Seb

La boda en Benavente de Laura y Seb no fue una boda al uso, fue una fiesta en la casa de sus bisabuelos con sus familiares y amigos más cercanos. Sin protocolos, ni horarios, ni nada de nada. Su única misión: disfrutar sin presión. Y así fue.

Sébastien es marinero de comercio y Laura azafata. Se conocieron hace trabajando en un barco de cruceros que atravesaba el pasaje del noroeste por la primera vez y no se separaron. Los conocí en la boda en el Palacio de Saldañuela de Cris y Héctor y a los pocos meses me llamaron para formar parte de su gran día.

Una boda en Benavente y un molino de harina

Su idea desde el primer momento fue celebrar su boda en un molino de harina que pertenece a la familia de Laura desde hace varias generaciones y desde el primer momento me pareció una idea maravillosa. El molino se encontraba en medio de una era, en un espacio es muy diáfano y muy verde, con lo que la temática fue rústica y naturaleza.

Si hay algo claro es que la boda en Benavente de Laura y Seb fue una boda rústica y 100% handmade. Laura se encargó de toda la organización y estaba personalizada al detalle, hasta tal punto que la decoración eran piezas que ella misma había ido consiguiendo en sus viajes por el mundo cada vez que atracaban en un puerto.

Decidió que en su boda iba a ir cómoda y sin florituras. Se peinó y maquilló en casa con la ayuda de su hermana y una Coronita en la mano, mientras se ponía su vestido de Grace Loves Lace (que compró en Londres en un viaje con su abuela, su tía y su hermana) con un escote y un encaje que la quedaba de locos. Cogió por el brazo a su padre y se subieron en un Alfa Romeo Spider rojo y descapotable camino a una celebración épica hasta el anochecer.

Como fotógrafa de bodas en Burgos o en Benavente como en este caso, os aconsejo que el día de vuestra boda seáis más vosotras que nunca, así que larga vida a las novias de pelo suelto y mucha personalidad.

Chicos, mil gracias y a por una vida juntos surcando los mares.