La boda en el Cortijo de Mónico de Tere y Paco

Como fotógrafa de bodas en Burgos siempre es un honor que una pareja confíe en mi trabajo y me deje formar parte su boda en el Cortijo de Mónico. Trabajar fuera de casa siempre es una responsabilidad, por un lado es salir de mi zona de confort y por otro llenarme la cabeza de mucha inspiración.

Tere y Paco se conocieron estudiando inglés en Kingston y catorce años después volvieron a cruzarse en La Latina. Desde entonces, no han vuelto a separarse más.

Boda en el Cortijo de Mónico al aire libre

Tere empezó el día en su casa, a ritmo de Viva Suecia y con un café entre las manos. Paco hizo lo suyo en casa de su hermana, con sus padres y su sobrina. Para su peinado y maquillaje, Tere confió en el trabajo de Fini Rico, para mí una de las mejores maquilladoras de Madrid. Lució un increíble vestido de novia de Lucía de Miguel con mangas de tul y flores color coral, junto con un tocado también de flores de Demi y unos zapatos morados de José Illana. Del ramo y la decoración de la finca se hizo el equipo de Maua Estudio Floral, que utilizaron eucalipto, rosas y astilbe en una combinación perfecta.

Por su parte, Paco vistió un traje azul marino de Boxly, un chaleco granate y azul de Rushmore y una corbata verde con topitos blancos de Pertegaz.

Si tengo que definir su boda al aire libre en ​​Madrid, solo podría decir que fue música. Música y flores. En su ceremonia sonaron Rufus T. Firefly, The XX y Vetusta Morla. El inicio del baile corrió a cargo del grupo ​Rojo 5 con el hermano de Tere a la batería mientras ellos bailaban emocionados Escápula de Egonsoda. No faltaron los vinilos a modo de libro de firmas, ni los discos con su propia banda sonora como regalo para los invitados.

No era la primera vez que visitaba las fincas del Grupo Mónico, puesto que lo hice un par de años antes en la boda de Marta y Jaime. Pero esta vez, la boda en el Cortijo de Mónico de Tere y Paco fue un fiestón en toda regla y para mí como fotógrafa de bodas en Burgos y Madrid, todo un honor. Y como siempre es mejor vivirlo que leerlo, pon la música al máximo y déjate llevar.