La boda en el Monasterio del Espino de Isa y Jon

Cada vez que una pareja me escribe para formar parte de su boda en el Monasterio del Espino, automáticamente sonrío. Y es que como fotógrafa de bodas en Burgos y en muchos otros puntos del país que cada fin de semana visita fincas y lugares distintos, siempre me gusta volver a los sitios en los que trabajo a gusto y me tratan bien.

El Monasterio del Espino es uno de esos lugares con un encanto especial. Está en Santa Gadea del Cid, un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, rodeados de verde y de viñas. Es un lugar ideal para celebrar una ceremonia tanto civil como religiosa en cualquier época del año. Y esta vez, pudimos disfrutar de una boda muy otoñal en el mes de noviembre.

Isa en madrileña pero su familia es de Burgos y Jon es de Vitoria, por eso elegir el Monasterio del Espino para celebrar su boda fue un plus al estar a mitad de camino entre ambas ciudades.

Una boda en el Monasterio del Espino en otoño

Jon eligió la casa de sus padres en un pueblo de Vitoria como lugar para sus preparativos, mientras que Isa lo hizo en el propio Monasterio. Jon eligió un traje de Massimo Dutti con sus iniciales bordadas, junto con un chaleco de la misma firma y zapatos de Berwick 1707.

Mientras Isa leía una carta que Jon le había dejado por sorpresa con los nervios y la emoción a flor de piel, de la ventana de la habitación colgaba su precioso vestido de novia de Clara Brea. El ramo y el tocado fue obra de Ulilove y los zapatos de Tus Stilettos.

La ceremonia fue muy familiar ya que la ofició el tío de Isa y acabó con un aurresko sorpresa, cortesía del hermano y la cuñada de Jon.

Al ser noviembre, su boda en el Monasterio del Espino fue muy otoñal, con pasillos llenos de hojas secas propias de esta época del año, que nos sirvieron como escenario para el reportaje de pareja. Las mesas del banquete llevaban el nombre de un montón de canciones de Quique González con lo que aprovecho a confesar que es el cantante de mi vida.

Tras el banquete, pasamos al claustro donde tuvo lugar la fiesta. Volví a coincidir con Álvaro, el mejor DJ del norte y una apuesta segura en vuestras bodas. Junto con él, pudimos disfrutar de pases del saxofonista Diego García, quien también había amenizado el cóctel.

Pero como siempre es mejor verlo, espero que estéis listos para pasar a la acción.